Archivo de mayo de 2010

La imaginación más calenturienta no podría imaginarse lo que ocurre con más de 80 niños que o viven en las cárceles o en los Hogares montados por la Fundación Padre GarraldaHorizontes Abiertos metidos en el Zoo.

Y, con el tremendo agravante de sus madres, presas que les acompañan.

Cada niño y cada madre ante cualquier animal se vuelve loco.

No quieren irse.

Fascinados ante el elefante, el rinoceronte, los leones, los monos, aves, delfines…

Formaban, al principio, una masa más inquieta que los caballos de carreras olfateando la salida.

Imposible organizar la visita. Cada uno se agarraba a su animal preferido, y paralizaban la marcha.

Menos mal que la experiencia estaba de nuestra parte.

Cada niño tenía su voluntario pegado a él. Viviendo para él.

Los móviles hicieron el resto.

Todos llegaron a comer.

Todos volvieron libres, con su voluntario, a los animales.

Todos coincidimos en la puerta de salida.

No hay, ni habrá pintor capaz de pintar los ojos de esos niños ante las fieras.

Si alguien fuese capaz de pintar un cuadro con esa luz, esa vivencia, esa ilusión, esa admiración, ese temor, y ese entusiasmo de todos esos ojos en un inmenso cuadro, nadie que lo mirase sería capaz de hacer el mal y los más alejados de Dios, allí le adorarían.