Archivo de agosto de 2010

Hay dos capítulos:

1º la vida normal de personas que viven en una “pensión” y sus problemas de comida, limpieza, frio-calor, ropa, aseo etc que corresponde fundamentalmente a los “dueños” de la “pensión”. Los funcionarios.

2º sus problemas personales, promocionales, familiares, enfermedad especialmente: mental.
Esos son de los familiares y amigos que les visitan: voluntarios.

No son cotos cerrados, y, por tanto, si los familiares y amigos ven que está mal alimentado, o mal vestido, o se les quejan de mala calefacción falta de duchas, maltrato naturalmente que deberán hablar con los dueños de la pensión, oídas las dos versiones clarificar la visión del problema, y si se viese que tiene razón  el “pensionista”, procurar que se ponga remedio.
Pero no entrar para buscar esos posibles defectos, pues si se buscan, aparecen hasta en la casa del Príncipe.

El 2º capitulo es el prioritario para el voluntario.

I Amigo:
Como con cualquier amigo debe buscarse la confianza, el desahogo del interno a nivel personal. El “institucional” corresponde al capítulo 1º.
Una buena charla con alguno de ellos es una autentica bendición para ellos y para el voluntario.
Eso es fundamental en el trabajo del voluntario. El interno está amargado de tantas entrevistas en comisarías, abogados, juicios, funcionarios, sicólogos…. Un trato humano, interesado y personalizado es vital.
Esto es especialmente recomendado con los “peores” los más destrozados por su vida dentro y fuera de los Centros Penitenciarios.

II Familia:
Fundamental!!!
Hablar de su familia les da alas.
Si la tienen, porque es su salvación.
Hablar después por teléfono con los familiares contarle cosas del interno.
Si no la tiene hay dos supuestos:
a) la tiene, pero rompió con ella hace tiempo, les robó, les pegó…
Se puede buscar el retorno: para eso está el voluntario!!
b) No la tiene. Hay que buscarle un ambiente “como de familia” para dentro y para fuera de prisión.

III Promocionales:
Todos necesitamos ir perfeccionándonos.
Ellos también. Y más!
Promoción humana: están hartos de vida de delincuente o de pobreza grave. Hay que abrirles el camino a la vida normal.
Primero y fundamental: autoestima: sin autoestima no podrán dar ni un paso.
Por supuesto, no autoestima de delincuencia.
El campo es inmenso, pero con reuniones de grupo, charlas, cursillos, trato personal… se puede avanzar.
Los de “cuello blanco”, que cooperan con el voluntario en servicio de los pobres.
Es necesario prepararles para buscar trabajo, tras cursos realizados dentro.

IV Enfermedad
Son situaciones tristísimas y sin eco alguno.
Las enfermerías de hoy son clínicamente buenas.
Humanamente muy tristes.
Es una cárcel dentro de otra cárcel, y todos enfermos. Antes “almacenes” de SIDA. Hoy enfermos mentales.
Eso no se puede paliar más que con voluntarios que les visiten con cariño.
Hay ejemplos preciosos de concursos de pinturas con enfermos mentales.
Es campo ideal para voluntarios en servicio de los “presos”.

No se trata, pues, de buscar defectos sino de ver en cuáles podemos colaborar con los funcionarios para la normalización del interno.