Archivo de octubre de 2010

Porque puede ser, como en no pocas cosas, p´alante, patrás y “quieto parao”.

“Quieto parao” es el de los prudentes, tradicionalistas.

No quieren cambiar nada, ni mover nada.

Ninguno va hoy de viaje en burro, ni se baña una vez al trimestre (aunque no le haga falta), ni cocina con leña, ni se comunica con tam-tam.

Lo cambia todo continuamente, según lo ofrecen tiendas, modas, y necesidades.

Todo…menos todo el paquete ese donde guarda su religión.

Eso, intocable!!

Quieto parao!!.

Otros van p´atrás.

El miedo les acobarda, y quieren más seguridades.

El rosario de la abuela. Qué bien nos lo hacía rezar a todos.

Un buen Director Espiritual.

Los confesionarios están vacios!..

Que tristeza de vida!

Qué maravilla era mi lazo azul de hija de María. Los truenos del sacerdote contra los malos pensamientos..

Y otros van p´alante.

Eso es lo de Cristo.

Porque no nos redimió, y amén!

Es el camino.

Y no para!

Siempre p´lante.

Esa es nuestra espiritualidad.

No mirar ni criticar ni condenar a derecha o a izquierda.

P´alante.

Jesucristo la decía: no comentes bochinches.

Ella: hay que descubrir al pecador.

J.C.: Comprende a todos. No condenes a nadie.

Ella: Hay que juzgar y condenar a los malos.

J.C.: Los jóvenes son distintos.

Ella: Son unos sinvergüenzas.

J.C.: Lo más importante NO es el sexo.

Ella: Eso dicen las guarras.

J.C.: Predica el Evangelio.

Ella: La novena de la Patona, esa nueva santa, el infierno.

J.C.: Que todos sepan que escuchas y ayudas.

Ella: Yo escucho los bochinches.

J.C.: Que respetes a las otras religiones.

Ella: Nos van a hundir España.

J.C.: Que tengas buen carácter.

Ella: Cuando se “pasan” hay que gritar.

J.C.: Que se note que eres cristiana por lo que quieres a todos.

Ella: Pamplinas, mi hábito de Hija de María y mis misas en el primer banco.

J.C.: Que ayudes a ese que duerme en tu acera.

Ella: Valiente sinvergüenza.

J.C.: Que ayudes a los drogadictos.

Ella: Ni uno fuera de la cárcel.

J.C.: Que me ames a mí sobre todas las cosas.

Ella: Sí claro, ¿y mis hijos?.

Epílogo: La seudo Santa Virtudes se condenó.

No obedeció  a su Jefe.

Se creía Santa.

Mereció la condena.

P.D. Probablemente, en la “repesca” la salvará la Misericordia de su Jefe.

Gerente. Trabajaba en una empresa mediana-pequeña.

Director: quiero saber el rendimiento, y la intensidad en el trabajo de cada uno.

Ella: “este señor no sabe que aquí el trabajo se hace con los dedos. Y que algunos llevan las uñas rotas y negras!.

Él: Procure estimular a los trabajadores.

Ella: En eso de acuerdo. Venga o no venga a pelo les meto caña a favor de la familia y contra el aborto.

Él: nunca regañe en público, y no grite.

Ella: yo me encargo de que no digan tacos, y me traten de Ud.

Él: venga Ud. la primera para dar ejemplo.

Ella: Por mí, de acuerdo. Pero los niños, los tapones, algunas obligaciones de caridad….

Director: quiero las cuentas claras al día.

Ella: Lo urgente en esta oficina es que la gente venga limpia, peinada.

Epílogo: Virtudes fue despedida. Recurrió al sindicato (al que siempre odiaba porque eran rojos).

Fue a juicio con “gente de bien”  respaldándola belicosamente.

Perdió.

Nunca obedeció al Jefe.

TeatroTodos los años se repite el milagro.

Como eso de la licuación de la sangre de no sé qué santo.
Porque es un milagro.

Gente con la espalda rota arrastrando años y años la cruz de la droga.

Con la falta de entrenamiento para ejercitar la memoria.

La falta de ganas…de tó.

Y verles aprendiéndose su papel con la ayuda de un colega que le recuerda las palabras papel en ristre.

O pintando telones para los escenarios de los diversos actos.

O recortando telas y cosiendo para los personajes.

El teatro, del Ayuntamiento, abarrotado.

Familias con la sonrisa de la esperanza. Y, antiguos residentes, ya curados de la adicción, y que animan y abrazan a los actores cimentando su esperanza de triunfo.

Este año no falló.

Y allí estuvimos para abrazarles y contemplar los pasos que van dando para su normalización total.