Archivo de octubre de 2011

LOS APOSTOLES DE CRISTO.

NUESTRO IDEAL

El prototipo ideal en no pocos sectores hoy es de persona bien casada, con hijos, sin líos extramatrimoniales, misa y comunión los fines de semana. Todos los hijos con todos los sacramentos propios de su edad y condición. Y pertenencia a alguna comunidad de matrimonios.

Naturalmente todo esto es fantástico, pues estarán mejor preparados para realizar su vocación cristiana.

Y la vocación cristiana, según el Evangelio es la de los que aparecen en la sociedad queriéndose entre ellos y queriendo a todos, sirviendo con cariño a los preferidos del Señor: los marginados y anunciando a todos el Evangelio.

Es decir los que cumplen el mandamiento básico del Evangelio: “en eso os conocerán, en que os queréis unos a otros. Este es MI mandamiento” “que os queráis los unos a los otros como yo os he querido”.

Los que recibirán el máximo premio: “Venid benditos de mi Padre, porque quisisteis a los más despreciados: los marginados y necesitados.

Y también deberán cumplir el que nos anunció cuando se marchaba. El que para exigírnoslo invoca impresionantemente que lo manda porque El es el Señor: “Se me ha dado todo el poder en el Cielo y en la tierra. Por eso os digo: id y anunciar el Evangelio a toda criatura”.

XXX

Este es el perfil del cristiano: amar a todos y anunciar el Evangelio a todos.

Y, como prototipo de este ideal, nos propone la iglesia a los Apóstoles.

Vivieron con El, recibieron infinidad de bendiciones, mandatos y cariños de El. Les enseñó a vivir como El quería que viviesen los suyos.

Le quisieron hasta su muerte.

Y luego fueron amándole por todo el mundo hasta que uno a uno fueron destrozados por el martirio que les abría las puertas para estar con El, de nuevo, cara a cara.

XXX

Pecados tuvieron como todos: tuvieron miedo no pocas veces, se pelearon por ser los primeros, les faltó Fe continuamente, dudaron de El, se desanimaron, huyeron dejándole sólo ante la muerte, se creyeron superiores, se durmieron en la oración y no le acompañaban cuando El se iba a orar, querían recompensa grande y rápida.

Y, fíjate: nunca ni para nada menciona pecado alguno en ellos “de cintura para abajo”.

Solamente sabemos que Pedro se casó. Pero nada de su mujer ni de posibles infidelidades.

Nada de sus problemas sentimentales o sexuales. Estaban en la plenitud de la edad.

De eso, ni mención.

Lo que consta claro es lo fundamental: creyeron en El, le siguieron en todo, dejaron todo lo que tenían para seguirle. Ningún problema afectivo ni sentimental les retraso nunca en nada. Se quisieron  entre ellos, quisieron y sirvieron a los necesitados, siempre fueron fieles amigos, servidores, anunciadores de Jesucristo.

Tuvieron novietas? Echaron alguna canita al aire? Se recrearon en pensamientos eróticos? Se provocaron algún desahogo?

Ni una palabra.

Lo que sí sabemos es que no se confesaron nunca.

No negamos que haya pecados de sexo. Lo que queremos decir es que no son lo más importante y que evidentemente, si no hay un minimo de control pueden arruinar vidas.

Son santos, apóstoles y mártires.

Fueron fieles hasta la muerte anunciando el Evangelio.

Son, según toda la Iglesia, nuestros modelos.

Son el ideal cristiano.

XXX

Y, fíjate que curioso.

Cristo fue tentado para hacerle pecar.

Y ese espíritu del mal no es tonto.

Lo tentó con lo que veía que eran los puntos más vulnerables de un joven.

1º Tener cosas (pan para comer. Luego vendría más: riqueza)

2º Gustillo de tener cosas, de ser rico y admirado: tírate del murallón del Templo. Luego vendrá más (Vanidad).

3º Póstrate de rodillas, en lo alto de este monte. Toda la inmensidad que estamos viendo, te la daré, si postrado me adoras. (Soberbia).

Son los puntos más vulnerables de un hombre joven.

Son los pecados por donde se desangran.

De sexo: ni una palabra.

DIOS ES AMOR

El Papa, en persona, en Castel Gandolfo, el 20 – 09 – 2011, nos cambió por completo la terrorífica imagen que teníamos de Dios.

Nos lo habían pintado como Juez implacable. Por un mal pensamiento (erótico por supuesto) podría castigarte al infierno eterno!!!

O por, no ir a Misa un fin de semana, o por llegar un poco tarde, o por comer un pinchito de jamón algún viernes, o por no comulgar por Pascua florida.

La lista es tan larga como patética.

El Papa nos lo muestra como es: “…a trasformar desde dentro todas las culturas, abriéndolas a la verdad fundamental: Dios es amor, se ha hecho hombre en Jesús y con su sacrificio ha rescatado la humanidad de la esclavitud del mal, dándole una esperanza segura”

Tres utopías que van tomando cuerpo

Hoy os contamos la primera

Hace casi treinta años, tuve la primera.

Yo veía al entrar en la cárcel, en el módulo de ingresos, a los recién llegados.

Llenos de hambre, y tiritando de mono.

Enfermos de las peores enfermedades normales: tuberculosis, hepatitis C, etc.

Y de las nuevas tan crueles: drogadicción, y del naciente SIDA.

Se les recibía como delincuentes, sinvergüenzas.

Se les hacía pasar por varios funcionarios que les preguntaban de todo, no les miraban con cariño, no les ofrecían asiento ni un vaso de agua.

Venían de comisarias donde les había pasado de casi todo, y ni un solo abrazo o apretón de manos.

Eran delincuentes, drogadictos, ladrones, viciosos…

Talegueros.

Carne de cárcel.

XXX

Me puse a pensar.

Si un loco harto de droga y alcohol se mete en su gran coche, y se lanza en tromba como Kamicace en una autopista en dirección contraria, y choca frontalmente contra un cochecillo al que revienta y mata a sus ocupantes, y él queda herido atrapado en su cochazo, sin duda lo que le pasará, es esto: el que lo haya visto llamará al 112.

Llegarán los bomberos que le sacarán herido de entre los hierros de su coche.

Llegará, la ambulancia que le meterá con cuidado y le llevará, sirena en ristre, al hospital.

Allí le recibirán y rápidamente le llevarán al quirófano, donde le operarán de todo lo que necesite. UVI, UCI, planta.

Miles y miles de euros.

Pero TODO el personal sanitario, con una única ilusión: devolverle sano a la sociedad.

Luego vendrá la Justicia, y quien quiera a cumplir su obligación.

Pero la sanidad cumplió.

Mi utopía yo la formulaba así: por qué no se hace lo mismo con los que entran enfermos por dentro y por fuera en las cárceles?

Recibirles “acabados”, curarles, y devolverles sanos así a la sociedad?

Así las Instituciones Penitenciarias cumplirán la LEY.

Y, luego, que venga quien tenga que venir y cumpla lo suyo.

Las carcajadas que provocaba mi utopía a TODOS a los que se lo contaba hacían trepidar los cristales de las ventanas.

Pues ya no es utopía.

Va tomando cuerpo.

El numerito de la Constitución que manda hacer esto, está en las puertas de todas las cárceles.

Ministerio y Secretaría de Estado están por este camino con realizaciones concretas fantásticas y con la firme decisión de seguir recorriéndolo.

Y ya, el 27 de enero de 2002, el entonces presidente de la Comunidad de Madrid: Alberto Ruiz Gallardón, logro la aprobación de una ley que equipara al “drogata, vicioso y maleante” con cualquier otro enfermo en el tratamiento sanitario.

Ya no son drogatas, son enfermos.

BUSCAD UN NOMBRE!!!!!

Porque los cuatro colectivos que formamos nuestra familia, son claros: “ellos”, patronos, profesionales y voluntarios.

El problema es el nombre para “ellos”.

En plan inadmisible se les llama: drogatas, talegueros, marginados, tirados.

Más fino, puede ser: residentes, pacientes, enfermos, pobrecillos…

Todos estos nombres son humillantes, marginantes o pasivos.

Y “ellos” si son pasivos NO valen!!!

Y si se les desprecia se les humilla más.

XXX

“Ellos” forman parte de los que viven en las cárceles o tirados por las calles, o destruidos por la droga o por enfermedades especiales.

Pero son un grupo especial: quieren salir!!!

Quieren luchar para no volver a la cárcel, para no vivir más en Albergues o aceras, para salir de la tiranía más dolorosa y humillante: la droga.

Ellos nos ofrecen sus manos en busca de las nuestras para salir del pozo.

No son ni perdedores ni perdidos.

Son luchadores.

Así se lo expliqué a “ellos” y todos quedaron felices con su realidad: son luchadores para vivir como los demás ciudadanos libres.

Luchadores.

XXX

La idea está clara pero la palabra tiene sus dificultades.

Por eso os invito a encontrar otra, que tenga este significado y sea más guay.