Archivo de junio de 2012

Este modo de vivir, amando y sirviendo a los que nadie quiere, es vivir en plenitud, que solo podemos conseguir sintiéndonos amados por “Dios”.

Eso dice un alto Jerarca, mirando desde lejos este rincón oscuro de los pobres y la marginación.

Desde muy lejos.

Porque la realidad es otra.

Es cierto que compañeros míos en este mundo marginal se sienten amados por Dios.

Y les envidio.

Pero en el mismo grupo, que no falla año tras año, en este servicio empapado de cariño, hay otros que no tienen esa vivencia.

Que ni sienten así a Dios.

Ni de otra manera.

Sencillamente ni sienten ni creen en Dios.

Y hay otros, que vienen de visita, proclamando cansinamente que creen y sienten a Dios.

Pero que no se enganchan con cariño en este rincón marginado.

Prefieren misa todos los domingos; comunión y por supuesto, repetir hasta en sueños: “Totus Tuus”, y cambiar la cárcel y similares, por un buen aperitivo con gente que sabe “chismes”.

Qué le vamos a hacer.