Archivo de noviembre de 2015

Los teníamos medio divididos. No por falta de cariño, ni de admiración sino por la falta profunda de tiempo.

Pero ayer nos fuimos para allá un buen grupo. Jaime y María Matos, como siempre, pero también se incorporó la nueva patrona María Ybarra, y el Director General, Luis Cadarso.

Qué fabuloso grupo que nos encontramos. Las veteranas Gloria y Paqui, iniciadoras de todo y sus coetáneos. Y un grupo fantástico de jóvenes voluntarios con el perfil de nuestra Fundación.

Jóvenes, buena pasta, abiertos, simpáticos y fieles a tope con su compromiso como voluntario de la Fundación.

Reuniones, una encima de otra, alegría, entusiasmo, abrazos.

Valencia, estamos contigo. Desde nuestra madrileña sede, nos rejuvenecemos con vuestra explosiva ilusión juvenil.

Rarísimo.

Porque en la parte más cercana a Madrid, la de una reciente construcción, no hay gente en las calles.

Vendiesen los pisos.

Pero no hay tiendas, cines, bares, loterías, restaurantes.

Nadie pasa por las anchas y vacías calles.

Ayer fue un bombazo.

En los jardínes de la Fundación P.Garralda- Horizontes Abiertos se dieron cita cientos y cientos de personas. Los cien enfermos que ocupan todas nuestras camas, los de otros de nuestros hogares, los trabajadores que les atienden y voluntarios.

Los antiguos que se “hacían crecer” al ver tanta gente, y los nuevos.

Nuevos de distintos puntos.

Pero una pinta fantástica y una buena nota en las reuniones tenidas con ellos para su recuperación.

Jugaban al fútbol, en nuestra pista, enfermos contra gente del Real Madrid. Los goles se jaleaban multitudinariamente, especialmente cuando los metíamos nosotros.

Fuera cambio de jugadores, entonces voluntarios, trabajadores……Pero, por la ley del más fuerte, terminaron jugando ellas con sus peinados y cinturitas esculturables.

Hasta que le dieron el micrófono a Jaime. Soltó un fantástico pregón. Nos necesitaron todos. Sin los enfermos estaríamos viendo la televisión. Gracias a ellos estamos trabajando con enorme ilusión.

Nunca os pagaremos lo que nos estáis ayudando. Parecía que tenía 49 años. No 94.

Los balcones de en frente se llenaron y Las Tablas sintieron la alegría de tener en el barrio estos cien enfermos deteriorados por la vida, y que gracias a todos tienen en sus ojos la alegría y en su corazón la seguridad de que no volverán a calles ni aceras.

En Las Tablas, en nuestra Fundación, encuentran la puerta para incorporarse a la sociedad.

Una buena merienda “campera” nos unía a todos en la esperanza de que todos saldremos ganando por  habernos conocido.